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¿Cómo es el manejo del duelo en los niños?

Algunas escenas de películas se quedan grabadas en nuestra memoria para siempre. En “La Casa de Cristal” (2001), se cuenta la historia de dos hermanos que pierden a sus padres de manera repentina y deben ir a vivir con otros familiares. En una de las escenas, Ruby Baker, la protagonista, conversa con su amigo Rhett sobre uno de los miedos más profundos de la infancia: la muerte de los padres. Este temor puede desestabilizar completamente la vida de un niño, dejándolo sin seguridad ni refugio.

Esta representación cinematográfica refleja un temor común en la infancia y nos introduce a la realidad del duelo infantil, un proceso que muchos niños enfrentan en la vida real. Al igual que Ruby, los niños que experimentan una pérdida significativa se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad emocional.

El manejo del duelo en los niños es un tema delicado y complejo que requiere atención y cuidado especializado. Los adultos a su alrededor deben comprender y respetar su proceso, y, si es necesario, buscar ayuda profesional.

Etapas del duelo en los niños

  1. Negación

En la etapa inicial, muchos niños pueden negar la realidad de la pérdida. Esta negación puede ser una forma de protección temporal frente al dolor abrumador. La psicóloga Rocío Ramos-Paúl explica que “los niños pequeños pueden creer que la persona fallecida regresará, ya que aún no comprenden completamente la permanencia de la muerte” (Ramos-Paúl, 2018).

  1. Ira

A medida que el niño comienza a aceptar la realidad, puede experimentar ira. Esta ira puede dirigirse hacia la persona fallecida, hacia los padres, o incluso hacia ellos mismos. Es importante permitir que los niños expresen esta ira de manera segura y constructiva.

  1. Negociación

Durante la etapa de negociación, los niños pueden tratar de hacer tratos o promesas, esperando revertir la pérdida. Según la psicóloga Silvia Álava, “es común que los niños mayores intenten negociar con un poder superior para traer de vuelta a la persona que han perdido” (Álava, 2020).

  1. Depresión

La tristeza profunda es una etapa inevitable en el proceso de duelo. Los niños pueden volverse retraídos, perder interés en actividades que solían disfrutar y mostrar cambios en el apetito y el sueño. En esta etapa, el apoyo emocional y la comprensión son esenciales.

  1. Aceptación

Finalmente, la aceptación no significa olvidar, sino aprender a vivir con la pérdida. Los niños comienzan a adaptarse a una vida sin la persona fallecida y encuentran formas de mantener su memoria viva.

Estrategias para ayudar a los niños en duelo

Cómo es el manejo del duelo en los niños: Estrategias y consejos para apoyar a los niños en su proceso de duelo

Es crucial mantener una comunicación abierta y honesta con los niños. Sobre todo, esto último. Aunque parezca que le estamos haciendo un bien, es fundamental evitar eufemismos y explicar la muerte de manera adecuada a su edad puede ayudar a mitigar confusiones. Según Urra, “usar un lenguaje claro y directo facilita que los niños comprendan lo que ha sucedido” (Urra, 2019).

Permitir que los niños expresen sus emociones libremente es vital. Ramos-Paúl destaca que “validar las emociones del niño sin juzgarlas les ayuda a sentirse comprendidos y apoyados” (Ramos-Paúl, 2018).

Por otro lado, las rutinas proporcionan una sensación de seguridad y normalidad. Continuar con las actividades diarias habituales puede ser reconfortante para los niños en duelo.

Existen diversos recursos de apoyo, como libros y grupos de apoyo, que pueden ser útiles. Silvia Álava recomienda “utilizar cuentos y juegos terapéuticos para ayudar a los niños a procesar sus sentimientos de una manera accesible” (Álava, 2020).

En algunos casos, puede ser necesario el apoyo de un profesional. Los psicólogos infantiles están capacitados para ofrecer técnicas y estrategias específicas que faciliten el proceso de duelo.

El papel de la familia y la escuela en el acompañamiento de los niños en duelo

La familia juega un papel fundamental en el apoyo al niño en duelo. Es esencial que los familiares también cuiden de su propio bienestar emocional para poder ofrecer el apoyo necesario. La cohesión familiar y el tiempo de calidad juntos pueden ser muy beneficiosos.

La escuela también debe estar involucrada en el proceso. Los profesores y orientadores escolares deben estar informados de la situación para ofrecer el apoyo adecuado. Ramos-Paúl sugiere “comunicar a la escuela sobre la pérdida para que puedan estar atentos a cualquier cambio en el comportamiento del niño” (Ramos-Paúl, 2018).
El duelo en los niños es un proceso complejo que requiere comprensión, paciencia y apoyo constante. Cada niño es único y su forma de procesar la pérdida variará. Con una combinación de comunicación abierta, validación emocional, mantenimiento de rutinas, y, cuando sea necesario, apoyo profesional, podemos ayudar a los niños a navegar por este difícil camino y encontrar una forma de sanación.

Inés Castellanos
Inés Castellanos
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Inés Castellanos posee una destacada formación académica en el ámbito de la psicología, con una Licenciatura en Psicología por la Universidad de Deusto, especializada en Psicología Clínica y de la Salud. Ha complementado su formación con diversos másteres, incluyendo Salud Mental y Técnicas Psicoterapéuticas, Terapia de Pareja, Resolución de Conflictos Familiares, Inteligencia Emocional, y Mindfulness, obtenidos en instituciones de prestigio como la Fundación OMIE y la European Quality Business School. 

Además, cuenta con una especialización en Educación Emocional y Disciplina Positiva por el Instituto SIAC. Es miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Bizkaia (N. Colegiada BI-03232) y está habilitada como Psicóloga General Sanitaria por el Departamento de Salud del Gobierno Vasco.

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