Miedo a salir a la calle, el sindrome de la cabaña

¿Te da miedo salir de casa? Es posible que tengas “El Síndrome de la Cabaña”

La crisis del coronavirus, nos ha obligado a estar confinados en nuestras casas  durante semanas. Durante este tiempo ha habido algunas personas que, por diferentes motivos, han salido a realizar alguna compra, o han tenido que acudir a sus puestos de trabajo.

Sin embargo, ha habido otras muchas que no han salido de casa ni un solo día desde que se decretó el estado de alarma y han permanecido confinadas de forma totalmente rigurosa desde el principio.

Ya han pasado unos días del comienzo del desconfinamiento y no todas las personas están reaccionando igual. Algunos han esperado con ansias e ilusión la posibilidad de volver a la calle y han podido disfrutar de una experiencia totalmente agradable. Pero otros, están viviendo el desconfinamiento con una gran angustia, miedo y conductas evitativas.

Las personas que viven con angustia esta nueva etapa, pueden pensar que es todavía pronto para dar este paso de salir de su “zona de confort” y creen que deben permanecer más tiempo en sus casas donde se sienten seguros. Seguramente, utilizarán una seria de argumentos para convencerse a sí mismos y a los demás, de que permanecer en casa aún, es lo más acertado. Y esto será muy difícil de confrontar porque realmente, el coronavirus no ha desaparecido y el riesgo de contagio continúa existiendo.

El “Síndrome de la Cabaña” es un fenómeno psicológico que se caracteriza por el miedo a salir después de estar semanas privados de libertad.

Este síndrome no es un trastorno psicológico. Es un conjunto de sensaciones que surgen debido a que nuestro cerebro, al pasar tantas semanas confinados, se habitúa a esa seguridad que nuestro hogar nos da.

Es un efecto que durante años se ha detectado en personas privadas de su libertad (en hospitales, cárceles o incluso en personas secuestradas), en el momento de volver a la situación previa antes del confinamiento, después de pasar tiempo en reclusión forzosa.

Las personas que padecen este síndrome manifiestan tristeza, temor, angustia, letargia, frustración, déficit de atención, fallos de memoria, falta de motivación… pero la característica más distintiva es el miedo a salir al exterior y los pensamientos negativos y catastrofistas que tienen respecto a ello.

Es importante que las personas que se sientan así, puedan elegir el momento en el que quieran salir de casa, sin presiones. Se tienen que comprender a sí mismos y no juzgarse por lo que están sintiendo ya que es totalmente normal, y pasará. Deben proponerse salir de casa de forma progresiva, y no plantearse grandes retos que no podrán cumplir (el primer día es preferible que salgan un ratito y cerca de casa). También deben evitar alimentar todos los pensamientos negativos y exagerados que seguramente tienen acerca de las salidas.

En algunos casos, es posible que los síntomas no desaparezcan o vayan a más, desarrollando trastornos de ansiedad como por ejemplo, los ataques de ansiedad o las fobias. Si es así, es necesario que la persona se ponga en contacto con un profesional de la Psicología para poder atender sus necesidades terapéuticas de una forma individualizada.