Aprende cómo ser una persona resiliente en época de pandemia

El crecimiento en el número de contagios nos vuelve a situar casi en el mismo punto de partida que al comienzo de la pandemia, y esto supone un desgaste psicológico elevado para muchas personas. A pesar de volver a encontrarnos en una situación epidemiológica muy parecida a la de hace unos meses, el estado emocional actual de las personas no es el mismo, ya que debido a la repetición de los momentos tan duros que vivimos en aquel momento, ese estado de ánimo actual es más bajo. La sociedad está agotada psicológicamente debido a la larga e indefinida espera para poder recuperar la normalidad “real”. Al comienzo de la pandemia, las personas sentían miedo e incertidumbre ante la nueva y desconocida situación, y, ahora, a eso se le añade la tristeza, apatía, frustración, rabia, desesperanza… ante el aumento de contagios y las nuevas restricciones. Resulta muy difícil y frustrante aceptar que, después de todo el esfuerzo realizado y de haber podido ir recuperando progresivamente algunas rutinas y hábitos satisfactorios, lo estamos volviendo a perder.

Para poder aceptar esta nueva y difícil situación, debemos aprender a ser resilientes. La resiliencia es la capacidad que tenemos todos los seres humanos para superar sucesos vitales difíciles y adaptarnos positivamente a nuevas situaciones, e incluso salir transformados y fortalecidos de ellas.

Para aprender a ser una persona resiliente, debemos tener en cuenta las siguientes pautas:

  • Aceptar: Cuanto antes aceptemos lo que está pasando, menos malestar sufriremos. La aceptación disminuye la rabia y el resentimiento. No aceptar lo que sucede, nos desgasta psicológicamente, nos lleva a dar vueltas a las mismas ideas constantemente, nos genera irritación con nosotros mismos y con los demás y nos hace ser menos eficientes.
  • Actuar: Sin acción, no hay resiliencia. No sólo debemos aceptar el acontecimiento adverso, sino “hacer algo” con respecto a esa situación, para conseguir transformarla en algo positivo. Cada persona debe indagar en las oportunidades de cambio que esta situación tan especial le está ofreciendo.
  • Regular la ansiedad: Esta situación excepcional exige tener cierto grado de ansiedad, por lo debemos aceptar que no va a desaparecer, pero sí podemos regularla y modularla para que nos afecte lo menos posible. Si la ansiedad llega a ser muy intensa y sentimos que todos nuestros recursos para afrontarla están agotados, deberemos plantearnos buscar ayuda profesional.
  • Vivir en el aquí y en el ahora: Debemos vivir en el presente y dejar de quejarnos por lo que se hizo mal o no se hizo en el pasado y de preocuparnos por lo que pueda ocurrir en el futuro. El pasado ya no se puede cambiar y el futuro depende de cómo actuemos ahora, por lo que debemos centrarnos en el momento actual y tomar nuestras propias decisiones.
  • Rebajar expectativas: Estamos impacientes por volver a nuestra vida anterior, y es posible que muchas personas se hayan hecho ilusiones acerca de la evolución de la pandemia al haber ido recuperando a lo largo de los últimos meses algunos hábitos y rutinas de esa vida anterior. Sin embargo, hay que tener en cuenta que “la nueva normalidad” es una situación impredecible e incontrolable, y es mejor no crearnos grandes expectativas, para evitar sufrir después frustración, al comprobar que lo que creíamos que sucedería, no se cumple.
  • Recibir apoyo social: Debemos respetar el distanciamiento físico, pero no por ello debemos evitar socializarnos. El ser humano es un ser social y necesita relacionarse para sentirse pleno. Por este motivo, es necesario buscar la forma de mantener nuestras relaciones sociales, pero respetando las medidas de seguridad. Aunque sea de forma diferente (de forma virtual o presencialmente), podemos seguir teniendo buenos momentos con nuestra familia y amigos y recibir su apoyo cuando más lo necesitemos. Es necesario dejar de quejarnos por lo que hemos perdido y tratar de adaptarnos cuanto antes a la nueva situación.
  • Aprender: Todas las crisis son una oportunidad para el aprendizaje. En esta pandemia, cada día nos enfrentamos a nuevos retos, obstáculos… de los que aprendemos y los cuales nos enriquecen de diferentes formas. Debemos tratar de pensar en qué áreas hemos podido avanzar y crecer.